¿VALE LA PENA DAR SEGUNDAS OPORTUNIDADES?

“Alguna vez fue el divorcio el que cargó con el estigma. Ahora, elegir quedarse cuando puedes irte es la nueva vergüenza”, dice Esther Perel en su libro El Dilema de la Pareja y yo dije “OUCH, SI CIERTO”. Recordé mis momentos #perrajuzgona con Victoria Beckham, Beyoncé, el novio de la Lady Coralina y Hillary Clinton, no pudo ni darse a respetar con su marido, va a andar siendo buena para liderar un país. ¿Qué tiene que ver una con la otra? Quien sabe, pero yo me tomaba muy en serio mi papel de #perrajuzgona y dudé de sus capacidades de liderazgo solo porque su marido la engañó y ella fue capaz de perdonarlo.

Y no nos vayamos tan lejos, ¿cuántas de nosotras no hemos sido las amigas #perrasjuzgonas que al primer momento que nuestra amiga nos pide un consejo lanzamos el famoso “CÓRTALO, WEI” sin recordar que en toda historia, hay dos versiones y estamos basando nuestro consejo sólo en una?

Tenemos la falsa impresión que perdonar es ser permisivo.  Perdonar, en realidad, tiene más que ver con uno mismo que con la otra persona. Te liberas de rencores, pensamientos negativos y vengativos que prolongan nuestras inseguridades, desconfianza  y ocupan nuestro tiempo en algo que en verdad no nos llevará a la cura del COVID. Sí, tampoco estar viendo Netflix todo el día, pero te juro que es mucho más productivo eso que estar de espía de alguien.

Pero ojo, perdonar tampoco significa reconciliación, podemos perdonar y dejar ir si eso es lo que queremos, y podemos perdonar y quedarnos. Pero, ¿qué tan conveniente es perdonar a alguien y quedarnos?

Muchos dirán que sí se vale y otros que no, personalmente me quedo con dos preguntas, ¿qué tanto afectó mi dignidad humana? ¿soy capaz de empezar de nuevo?

¿Qué tanto afectó mi dignidad humana?

Una vez encontré a una amiga llorando devastada porque su galán le había dicho “Chinga tu madre”, para ella era la peor falta de respeto que pudiera recibir, para mí era una frase que constantemente le decía a mis hermanos, eso sí en inglés para que mi mamá no nos entendiera. El punto es que en ese momento yo no pude comprender la falta, para mi se estaba ahogando en un vaso de agua, pero ella tenía muy en claro sus límites, no iba a permitir que NADIE le faltara el respeto de ninguna manera. Esa frase estaba afectando su dignidad humana.

Todos en nuestras relaciones tenemos límites, un contrato imaginario que rige la conducta de ambas personas involucradas, para algunos dar likes a otros es una falta de respeto, mientras que para otras la reacción de ME ENCANTA no tiene nada de malo, todo depende de lo que la relación decida. Hay pequeños comportamientos que se deciden con toda libertad, pero hay otros que definitivamente tienen un peso más universal y no son aceptados ni aquí ni en China.

Violencia física, psicológica, sexual son un NO rotundo en la mayoría de las culturas.  Y al menor signo de su presencia tienes que huir antes de que te quedes atascada en el lodo. A veces ya tenemos tan extenso nuestro umbral del dolor, nuestra capacidad de aguantar que vamos por la vida dando segundas oportunidades sin darnos cuenta que con cada oportunidad nos perdemos más a nosotras mismas. Incluso es tan difícil para algunas personas identificar cuando alguna de estas tres se hace presente, que el Instituto Politécnico Nacional ha creado un violentómetro para que sea más fácil identificar esas acciones. GOOGLE IT, B*TCH!

Si identificas que tu situación no está contemplada en alguna de estos NO rotundos, puede ser que exista una posibilidad, siempre y cuando analicemos con toda sinceridad, ¿qué tanto te afectó esa falta que hizo la persona que crees que merece una segunda oportunidad? En una decisión que depende de nosotras y será la base para iniciar con el siguiente punto.

¿Soy capaz de empezar de nuevo?

Toma asiento que tengo algo que decirte. Esa relación ya murió y no es posible resucitarla. Espera, murió porque si estás dispuesta a dar una segunda oportunidad es porque en verdad estás dispuesta a dar una segunda oportunidad.

Lo que pasó, pasó diría Daddy Yankee y aunque te marcó, fue una experiencia de la que aprendiste, no puede ser la carta que utilices cada que vuelvas a tener un encuentro acalorado con tu pareja y ambas sabemos que no estamos hablando de esos que sí nos gustan.

Estás con la misma persona frente a ti, el amor y el cariño pueden seguir, lo que conocen que les gusta a cada uno también es aceptado, pero esa relación es nueva, tiene nuevas reglas y dos personas que ya no son las mismas de antes. Aprendieron, maduraron y cada uno está dispuesto a poner de su parte para que esto funcione. ¿Alguno de los dos no puede hacerlo? Entonces ahí tienes tu respuesta.

Una relación es como una huella dactilar, ninguna se parece a otra, lo que a alguien le funciona no necesariamente le funcione a otro. ¿Qué te funciona a ti?

Cuéntame que opinas del tema y no dejes de seguirme en Instagram para contenido diario.

#esqueyolasamo,

Argel

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