Estás felizmente indagando tu Instagram compuesto 10% de tus crushes, 40% de gente que comparte su vida maravillosa que parece no trabajar y 50% de cuentas de zapato y ropa, de pronto ves un modelo de sandalia coquetón, la descripción super detallada te dice “NEW IN” y emojis que ni sabías que existían porque sólo usas el de los ojitos de Shrek, gracias a DIOR tu mamá invirtió en tus clases de inglés porque de lo contrario no sabrías qué demonios dice, así que mantienes tu certificado TOEFL a la mano porque no vaya ser que te lo pidan para poder venderte. Das click en los comentarios con la esperanza de que alguna otra mujer desamparada preguntara antes que tú, claro que lo hicieron, pero ninguna de las tres recibió respuesta pública. DAMN IT! (Hasta lo dices en voz alta porque con eso de que espían, uno nunca sabe quién te escucha y aún mantienes la esperanza de comprar). Te armas de valor y envías un mensaje directo con todo y Screenshot del modelo que te gustó, “Buen día, ¿lo tienes disponible? ¿qué costo tiene? “, según tú disimulando que sólo tienes 3 pesos en la tarjeta y no te quieres ver tan directa.  Tres horas después te responden con más emojis que nunca habías visto “Hola guapa, sí lo tengo disponible. Tiene un precio de $5,384.” KHAAAAA????

Parecería que tus gustos refinados te llevaron a preguntar el precio de algunos zapatos de gran calidad y diseño, pero desde acá se notan que son los mismos Qupid que te han achicharrado los pies desde el 2007. ¿Qué está pasando? ¿Soy sólo yo o por qué todo se ha vuelto tan caro?

Estuve unos meses convenciéndome de que era yo, debía serlo. Después de todo mis preferencias, prioridades y egresos habían sufrido un cambio. Recuerdo que en mi primer trabajo estable me sentía Gloria Trevi queriendo cerrar un mall en USA porque #famosa, obvio la tiraron al loco, esto no es película de Selena, mamacita, así yo, compraba como cualquier ser normal, pero el 60% de mis ingresos eran para ropa y zapatos que me pondría una o dos veces en la vida. Ahora en mis 30 la pienso tres veces antes de comprarme unas zapatillas o prenda porque no sólo debe ser útil para mi vida de maestra, también lo debe ser por si algún día se me ocurre volver a mis tiempos de Paris Hilton, sí, definitivamente me había vuelto una super coda. ¿O NO?

Mi primer #amiguidatecuenta no eres tú, es el mundo, fue cuando entré como maestra a una escuela privada y me pidieron uniforme, deme dos, dije, como pidiendo tacos ¿cuánto puede costar un uniforme de tela de la Parisina? ¡CASI 4 MIL PESOS cada uno! Los estuve pagando todo el semestre y ni me los puse porque eran de la tela con la que se me notaba hasta el alma y obvio mi mayor molestia, era que mientras a mi me descontaban cada quincena, a los hombres sólo les solicitaban una camisa blanca.

Mi segundo #amiguidatecuenta todo ha subido, es que sale la misma comprar en alguna boutique local, en Zara o en Liverpool. Las blusas no bajan de $800 pesos, “¿pues qué tipo de blusas te comprarás? Yo sí sigo encontrando de 300 pesos.” Sí, Elizabeth, pero no todas podemos seguir usando los crop tops de Cheetos. El punto aquí es que, no sé ustedes, pero yo solía comprar en boutiques locales cuando necesitaba algo en tendencia, la mayoría de las prendas son de buena calidad, pero no tan buena para durarte muchos años y al ser algo en tendencia, tampoco era necesario que te durara mucho tiempo. Los básicos como camisas blancas, pantalones de vestir, jeans, ya saben ese tipo de prendas que combinan con todo y no pasan de moda, por lo que te puedes dar el lujo de invertirle un poco más ya que se desquitará con el uso, los compraba en Liverpool (era Fábricas de Francia, pero como ya nos lo cambiaron, ando de volada). Era como por niveles, tú te las ingeniabas para andar más perra que humana bajo presupuesto, pero ahora no, porque en donde sea te sale al mismo precio.

Como lloras, compra en SHEIN.

Como te decía antes, Elizabeth, no todas nos vemos bien con un saco de papas. Yo a mis 20’s obvio tendría mi closet lleno porque vuelvo a la misma, sólo la necesitaba para una salida al antro y DIOR guarde me volvieran a ver repitiendo outfit. But not today, Satan, la ropa luce hermosa, pero las telas me matan. Por cada prenda que vas a adquirir tienes que revisar los comentarios y mi temor siempre se repite “traslucida”, es decir, no de tan buena calidad.

Y ahora, ¿quién podrá ayudarnos? 

Esto de ser Kardashian se está volviendo difícil para las mujeres mortales y como diría el pollito, “se tenía que decir y se dijo”, sé que muchas me están leyendo como una exagerada, pero según datos del INEGI, casi el 70% de las mujeres mexicanas perciben ingresos menores a 7 mil pesos al mes, mientras que sólo el 4%  gana más de 13 mil pesos. Haciendo las cuentas, un outfit al mes te está llevando casi el 30% de tu sueldo. Ahora réstale el maquillaje, las cremas, accesorios, el manicure, pedicure, el gym, el pelatzo, ropa interior, el celular,  la presión social de ir a cada shower y lo más importante, LA COMIDA, UFFF!!!

NO, AMIGA, ESTA NO ES LA SEÑAL QUE ESTABAS ESPERANDO PARA LANZARTE AL PRIMER SUGAR DADDY, pero creo que sí es el momento de hacer conciencia en nuestros hábitos de consumo:

Segunda mano, baby! No sé quién demonios nos metió a la cabeza que usar ropa usada estaba mal o era naco, las prendas más fabulosas y que más uso pertenecieron a mi mamá o a mi tías. Normalizar este acto no sólo ayuda a nuestros bolsillos, sino también es un acto sustentable. ¿De qué sirve que dejes el popote y estés criticando a medio mundo cuando lo usa si te la pasas comprando ropa desechable, Elizabeth?

Usa y reusa. Si lo ha hecho Kate Middleton, ¿por qué uno no? Comprar prendas no es malo, pero utilizarlas sólo una vez en tu vida sólo fomenta el consumismo, degrada el medio ambiente y tu cartera. Lo primero que necesitamos hacer es encontrar nuestro estilo y así adquirir prendas que no sólo utilicemos cuando estén en tendencia. El #proyecto15x3 de mi amiga, @_vianeygutierrez,  es buenísimo, te invita a utilizar 15 outfits por 3 meses. Esto te hace darte cuenta que en realidad no necesitas esa blusa para ser la más feliz del mundo.

No me representas. Ustedes pensarán que soy bien sangrona, pero me conozco mosco (confirmen si AMLO murió después de leer esto), soy niña mercadotecnia, si me pongo en mi papel, me vendes lo que quieras. La semana antepasada me atasqué un Blizzard de Frutos rojos porque Instagram me agarró en mal momento y la semana pasada me atacó un McFlurry de Kit Kat por la misma razón, es por eso que tengo mucho cuidado cuando decido a quién seguir en mis redes sociales. Si yo sé que caigo en lo que me anuncian, obvio no voy a seguir  a quienes me van a estar vendiendo WAYESEL (YSL). No soy su mercado.  Eso de seguir impresionándonos por lo que vi$$$ten es so 2000. Hemos estado idealizando a personas mortales, incluso algunos  se han convertido en expectativas que han sido difíciles de lograr, lo que lleva a frustración , ansiedad y depresión. Ahora si que #AMIGUIDATECUENTA, que tengas acceso a su vida íntima no quiere decir que son compas,  desde acá se nota que la fulanita nunca ha pisado un camión y tú te estresas porque no puedes comprar el vestido que se puso para ir al super, no pasa nada. Es hora de entender que muchos influencers en  redes sociales son poco representativos de la realidad que se vive en México, no te compares y si lo haces, te piedad y dale UNFOLLOW.

Renta de ropa casual. Una idea millonaria con muy pocas expectativas, Europa está experimentando este modelo de negocio, promoviendo un sistema bibliotecario, donde puedes rentar prendas por días y regresarlas, me emociona la idea, pero para su éxito la cultura tiene mucho que ver. Rent-the-Runway se convirtió en una starup exitosa en Estados Unidos, pero la clave de su éxito es la renta de vestidos de lujo. La pregunta es, ¿podría ser un negocio rentable en México? Tal vez. Negocios de renta de vestidos de noche y trajes para caballero son bien aceptados en mi pequeño ranchito cuadrado, pero aún tengo duda si algún día podremos ir a rentar ropa casual o ya mejor me voy haciendo un grupito estilo “The sisterhood of traveling pants”.

Opciones son pocas, pero las hay. Después de todo está en nosotros el poder de consumo,  tenemos la última palabra de qué, cómo y cuándo comprar, compra con conciencia en el medio ambiente y en la cartera. ¿Qué dicen?

#EsQueYoLosAmo

Argel

2 comentarios sobre “¿Soy yo o la ropa está demasiado cara? Ideas para seguir vistiendo más perra que humana a bajo costo.

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